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FRIDAY, 25 MAY 2012 10:56 AM

Au Revoir to Year 37

We have said goodbye to Year 37 READ MORE
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WEDNESDAY, 9 MAY 2012 4:10 PM

Running the Times Colonist with 111 other students and faculty and staff

6:30AM – On a bright and early Sunday morning under overcast skies, 112 students and faculty travelled to downtown Victoria to participate in the TC 10K run. We were all very pumped for the race since we had such a massive group representing Pearson College. Streets of Downtown Victoria came alive with over 12 000 people getting ready to run and walk the 10 kilometres. It was such a sight to see people from all age groups, teams and demographics that had come to join the race. Some of the students in the college were not in the best shape to run, while others had physically and mentally prepared to finish the race before our director David Hawley. Since David had promised to pay a certain amount of money to the college for each person that beat him to the finish line.

It was 8:00 when I was standing in a wave of people with pink bibs, my heart was pumping and getting ready for the horn to blast. When it began, the streets of Victoria were flooded with people instead of cars. Along the run, supporters and different kind of bands were lined up on the sidewalk, and it definitely made the run more enjoyable. But the best moment had to be seeing the finish line ahead and having the commentator announce my name. It was such an amazing feeling of success. And then afterwards we were greeted by a hearty breakfast while meeting up with friends and enjoying the feeling of accomplishment. As a collective effort, we were all very successful since we earned the biggest team and fastest team which earned us $2,000. Next year hopefully we’ll have a bigger crowd of Pearson College members and additionally take home the best team spirit award. Go Pearson College!
- Amos -
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TUESDAY, 1 MAY 2012 9:37 AM

Un viaje particular

 

Ayer, por primera vez, me subí a un velero. Un grupo de siete estudiantes navegó hasta Victoria para, la mañana siguiente, correr el TC10K run. Supongo que tener gente de todos los continentes surcando las verdes aguas de Pedder Bay en el Jack Matthews es una de esas cosas que solo pasan en Pearson. Pese a venir de un país y ciudad mediterráneos, nunca había tenido la oportunidad de navegar. Es una experiencia única. La sensación de paz y tranquilidad, el único sonido el viento agitando la vela mayor y la quilla cortando las crestas de las suaves olas. El tiempo decidió regalarnos una mar tranquila, pero no hubo suerte con el viento. La brisa marina agitaba nuestros cabellos, pero no nos daba potencia suficiente para navegar, así que tuvimos que recurrir a la ayuda del motor. Durante el viaje pudimos admirar la línea costera desde Pedder Bay hasta el puerto de Victoria. Una vista única accesible únicamente desde el mar. También podíamos disfrutar de las montañas del Olympic, al otro lado del estrecho de Juan de Fuca, de las cuáles solo se veía la base y las cumbres nevadas, el resto escondido entre nubes de algodón. A popa dejábamos la reserva marina de Race Rocks que cada vez se veía más pequeña a medida que nos acercábamos a nuestro destino. Al llegar a puerto nos trasladamos a casa de David, dónde cocinamos pasta con salsa de tomate y una ensalada griega. Fue una cena deliciosa en un ambiente cálido y familiar, donde discutimos como mejorar algunos asuntos de la vida en Pearson en general. De los siete, cuatro regresamos a dormir al velero, cálido y confortable. Y el día llegó. Un equipo de cien “pearsonites” se lanzó a las calles de Victoria entre otras ventisietemil personas para correr los 10 km de la carrera. Todos los alumnos participantes completaron la carrera exitosamente y fuimos galardonados con el premio al equipo con más componentes. El recorrido era variado pero sin duda mi parte favorita fue cuando salías al Waterfront con unas impresionantes vistas de las montañas del Olympic. Una sensación increíble te invadía a medida que te acercabas a la línea de meta y veías a tanta gente animandote. Sin duda, correr el TC10K run fue un reto que mereció la pena.

El viaje de vuelta fue también en velero, pero esta vez con ocho compañeros que tampoco habían navegado previamente. Todos coincidimos en que es una experiencia única y no vemos la oportunidad de navegar de nuevo. El mejor momento, como Amanda de Ecuador me describía, es cuando el velero entra en Pedder Bay y ves a lo lejos el edificio flotante de Pearson y sabes que estás llegando a puerto seguro, a casa.

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